El correo que seguía rebotando
Has pasado buena parte de la tarde armando una propuesta. Es completa: gráficos, capturas de pantalla, algunas firmas escaneadas, y cuando la exportas, el PDF llega a 18 MB. El servidor de correo de tu cliente tiene un límite de 10 MB para adjuntos, y sigue rebotando.
No quieres quitar nada. Los gráficos importan. Las páginas escaneadas son necesarias. Solo necesitas que sea más pequeño.
Sueltas el archivo en el compresor de PDF, eliges "Recomendada" y haces clic en comprimir. Doce segundos después, el mismo documento pesa 4,1 MB. Lo revisas: todo sigue viéndose nítido en pantalla, el texto es claro, los gráficos son legibles.
Lo envías. Pasa al primer intento. El cliente responde dentro de la hora.