Un álbum copiado de la forma equivocada
Pasaste un sábado por la tarde digitalizando una caja de CD que encontraste en casa de tus padres: música de la era del vinilo que nunca llegó al streaming. Tu programa lo guardó todo como FLAC, lo cual es genial para un servidor en casa e inútil para el viejo estéreo del auto que todavía espera MP3 en una memoria USB.
Sueltas la carpeta entera en el conversor. Treinta pistas, unos 4 GB de audio sin pérdidas, todas mirándote en una lista ordenada. Eliges el preajuste Alta (320 kbps) porque no quieres notar la diferencia mientras manejas, dejas la frecuencia de muestreo en Mantener origen y pulsas Convertir.
Unos minutos después tienes un MP3 por cada pista, un solo ZIP para descargar y una memoria USB lista para usar. Los originales siguen en tu carpeta FLAC, intactos: nunca tuviste que entregárselos a nadie.